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ISBN 978-99979-2-441-4

Tendencias Geopolíticas-Geoeconómicas-Geoestratégicas en el Siglo XXI y su impacto en el mundo.
Geopolítica - Geoeconomia - Geoestrategia

Autor:Gillezeau Berrios, Patricia Adela
Mejía Medina, José Miguel
ÁVILA Gutierrez, Jorge Nelson
Editorial:Gillezeau Berrios, Patricia Adela
Materia:Conocimiento
Público objetivo:Enseñanza universitaria o superior
Publicado:2026-04-06
Número de edición:1
Número de páginas:225
Tamaño:13x19cm.
Precio:L.500
Encuadernación:Tapa blanda o bolsillo
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

La guerra conjunta iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán en 2026, marca una Nueva Era en la geopolítica, la geoeconomía y la geoestrategia en el Siglo XXI, al punto que estamos en presencia de una nueva reconfiguración de un Orden Mundial, caracterizado por un desorden mundial en el balance de poder. El viejo orden mundial no debe transformarse en un Nuevo Desorden Mundial.
Las bases históricas en las cuales el discurso estadounidense se ha desarrollado es de una profunda ruptura, un profundo quiebre del pensamiento y la teoría a nivel mundial. La democracia y la libertad continúan siendo parte de una ilusión, ya que estas 2 categorías han caracterizado el enfrentamiento ideológico entre supuestas confrontaciones, entre diversas civilizaciones que han sido cada vez más sometidas a un proceso de negación dada la justificación teórica de los enfrentamientos.
Para ello, se ha utilizado como estrategia de manipulación a nivel mundial la existencia de avances científico tecnológico para el desarrollo de las posibilidades de la creación de bases nucleares ofensivas en contra de los Estados Unidos y, de otras latitudes.
Nuevamente se manifiesta que la post verdad se conoce en algún momento de la historia, tal como, el Golfo Pérsico en1990 que demostró que la justificación geopolítica para la invasión de los Estados Unidos a Irak resultó en una clara demostración de la manipulación a nivel mundial sobre las justificaciones de una guerra, ya que no existían armas ofensivas de alto nivel, fue la justificación que se utilizó inclusive violentando las resoluciones del Sistema de las Naciones Unidas para la no agresión.
La historia posterior demostró la falsedad de estas justificaciones, es un punto clave de la geopolítica, donde muestra que cuando se toman decisiones basadas solamente en lo militar, sin consideración de las bases geopolíticas se termina en un fracaso, tal como, la justificación de la agresión en el Medio Oriente en 1990 para detener el avance de los Chiítas en la región musulmana del Medio Oriente, lo que demostró que al término de esta guerra de más de 10 años, establecida entre Irak e Irán y, posteriormente, la agresión de los Estados Unidos a Irak demuestra también que de esta perspectiva solo existió fracaso en el supuesto objetivo político. Ya que después de que los Sunitas tenían el control del poder en Irak y que en alguna medida, contribuyen a una especie de contención con el mundo persa, años después de la guerra, los Chiítas tienen el control de esta región.
Esto demuestra que las decisiones militares cuando no están basadas en un análisis político y en una perspectiva de tendencias el mundo, se convierte en consecuencia, en un fracaso. Por lo que puede señalarse que Irán en 2026 pareciesen que está planteando circunstancias parecidas.
En este sentido, las tendencias de la transición de la geopolítica, la economía y la estrategia en el Siglo XXI parecería que el balance de poder se sitúa más en una especie de “legitimidad mundial”, en la cual los fundamentos teóricos históricos de un poder mundial unilateral, en realidad se está conformando una reorganización del sistema internacional en donde ese nuevo mundo multipolar pareciese cambiar de conducción. La nueva política y la nueva estrategia son parte esencial y fundamental de esta Nueva Era junto con sus consubstanciales vulnerabilidades, riesgos potenciales y las amenazas, que son cada vez más complejas; pero abren posibles oportunidades para el mundo del Siglo XXI. Esto significa poder reconfigurar políticas de Estado a nivel mundial, a partir de una reconfiguración de la Concertación de Naciones. Las Naciones Unidas 1944 - 2025 deben pasar a la historia y reconfigurar un sistema de concertación de naciones en la cual a los problemas históricos fundamentales se agreguen prioridades fundamentales, como el cambio climático, la orientación de la ciencia y tecnología para garantizar la ciberseguridad, estructurar nuevas oportunidades para disminuir las migraciones forzadas o desplazamientos internos en las naciones; y ello solamente es posible mediante verdaderos planes de desarrollo de las sociedades. El crimen organizado crea al mismo tiempo conflictos y violencias que tienen impacto contrario a estas visiones y a estas necesidades de la Humanidad.
En este contexto, hay 3 elementos que son capitales. La seguridad tiene que ser una seguridad mundial basada en el respeto de todas las sociedades, a todas las necesidades fundamentales. La concertación de naciones es la que debe determinar la orientación en las decisiones y evitar que se impongan decisiones unilaterales. En este sentido, mujer y cultura de paz pasarán a ser prioridades fundamentales, en el entendido que la seguridad pasa inexorablemente por garantizar una seguridad energética mundial, en la cual prime el derecho de acceso a costos que la sociedad puede asumir.
En este sentido, nuevamente se reafirma que para que exista una seguridad y defensa global es necesario entender que tenemos que construir una sociedad del conocimiento basado en estas nuevas realidades. Todos los procesos de Educación deben orientarse precisamente a valorizar la concepción que el conocimiento existe en la medida en que vaya orientado hacia el Bien Común. Este elemento es capital para entender que el conocimiento lo es en la medida en que vaya orientado a garantizar el equilibrio entre las sociedades y las naciones. Este es el desafío. Los valores de libertad, democracia, justicia, oportunidad, solamente son posibles en el marco de una nueva civilización de respeto a las diferencias, en las cuales se converja a partir de ellas y no a partir de las diferencias.
El nuevo poder político - económico - estrategico debe ser el Poder de la Humanidad y no el poder de una civilización o de una nación. Ésta sería la tesis fundamental. La antítesis es continuar con la configuración de una desorganización que llevaría al colapso y a la destrucción de la humanidad. Debemos unirnos para garantizar el desarrollo civilizatorio y no la primacía de la barbarie sobre el conocimiento.

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