Hombres de cerro y pino
Ramón Amaya Amador inició su carrera de escritor con el relato “La nochebuena del campeño Juan Blas”, publicada el 31 de diciembre de 1939, incluido en el libro que hoy presentamos: Hombres de cerro y pino, y que junto al libro Las violetas del hambre, fueron publicados por el poeta Oscar Acosta en su colección Cuentos Completos.
Hombres de cerro y pino se compone de 18 cuentos ambientados en la Honduras de antes de la huelga de 1954, la de un semifeudalismo antiquísimo y un precapitalismo importado. Fueron elaborados conforme a los modelos del relato tradicional criollista o nativista, pero poseídos de un fuerte aliento histórico.
En estos relatos Amaya Amador, fiel a su idea de “cronicar” la vida de nuestro pueblo, nos presenta la Honduras de tierra adentro en donde no pueden faltar el orillamiento del campesino a montañas inhóspitas y tierras estériles por parte de las compañías bananeras; las guerras civiles, tan brutales como inútiles, la manipulación del campesino ingenuo por el político demagogo y corrupto; la mojigatería, relacionada con cierta alcurnia en crisis; la oposición romántica campo-ciudad; la fatalidad del destino; la relación hombre-naturaleza; la soledad como destino irremediable; entre otros temas.
Como parte del esfuerzo en preservar y dar a conocer el legado de Ramón Amaya Amador dejamos en sus manos estos relatos que nos ayudan a entender este rompecabezas llamado Honduras.